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Pautas para la prevención de la desnutrición en personas mayores de 70 años

Consecuencias de la desnutrición en los mayores

La actividad física y la nutrición son fundamentales para un envejecimiento saludable, por lo que el control de estos factores es muy importante para las personas mayores de 70 años, que son más vulnerables a la desnutrición debido a los problemas de masticación y deglución, la depresión y la soledad.

La desnutrición puede degradar la calidad de vida de las personas mayores y se asocia a un mayor riesgo de muerte y discapacidad:

  • Mayor riesgo de mortalidad
  • Aumento de la tasa de infección
  • Mayor vulnerabilidad a las caídas y fracturas.
  • Aumento de la pérdida de masa muscular, lo que a su vez puede provocar mayores limitaciones funcionales y dependencia.
  • Mayor dificultad para curar heridas y úlceras.
  • Aumento de la duración de la estancia hospitalaria.
  • Empeoramiento de enfermedades crónicas y agudas.

Alimentación saludable a partir de los 70 años

Puede ayudar a las personas mayores a prevenir la desnutrición una dieta rica en frutas, verduras, aceite de oliva, pescado y legumbres.

Esta dieta proporciona a las personas mayores las calorías suficientes para gestionar su vida diaria y mantener su peso. Lo más importante es que haya un equilibrio entre la ingesta de energía y el gasto calórico.

Además de la dieta, también hay que tener en cuenta las recomendaciones médicas. La dieta debe adaptarse en el caso de ciertas enfermedades como la diabetes, la hipertensión, la insuficiencia renal, los problemas de masticación y deglución y el uso de ciertos medicamentos.

Las personas mayores sanas pueden digerir casi todos los alimentos, aunque es necesario limitar el consumo de azúcar, alcohol, refrescos, sal, especias y embutidos.

La actividad física regular es importante para las personas mayores. Lo mejor es dar dos paseos al día, de media hora cada uno, a un ritmo que no les canse y que dificulte la conversación.

Las consecuencias de la desnutrición en las personas mayores

La malnutrición puede reducir la calidad de vida de las personas mayores y también se asocia a un aumento de ciertos problemas como:

  • Directrices para la prevención de la malnutrición en personas mayores de 70 años.
  • Mayor riesgo de mortalidad
  • Aumento de la incidencia de las infecciones
  • Mayor riesgo de caídas y fracturas óseas
  • Aumento de la pérdida de masa muscular, lo que a su vez puede provocar mayores limitaciones funcionales y dependencia
  • Mayor dificultad para curar heridas y úlceras
  • Aumento de la duración de la estancia hospitalaria
  • Exacerbación de enfermedades crónicas y agudas.

Por todas estas razones, es importante identificar estas deficiencias nutricionales en las personas mayores en una fase temprana y promover su prevención.

Alimentos prohibidos para los mayores de 70 años

En general, las personas mayores sanas son capaces de digerir casi todos los alimentos. Sin embargo, es cierto que toleran peor los alimentos demasiado ricos, los fritos, los asados, los guisos y las salsas, debido a la ralentización fisiológica de la digestión típica de la edad avanzada.

Sin embargo, se recomienda limitar el consumo de los siguientes alimentos:

  • Azúcar
  • Alcohol
  • Bebidas gaseosas o estimulantes
  • Sal, especias y condimentos. Evite consumir más de seis gramos de sal al día.
  • Salchichas y embutidos. Sólo deben consumirse unos pocos días a la semana.

Suplementos proteicos para las personas mayores: ¿sí o no?

Cada vez son más los familiares que nos preguntan sobre el uso de los suplementos que se venden en las farmacias y sus beneficios para la resistencia.

Una mujer ayuda a una persona mayor a hacer la compra.
Se recomienda que el uso de estos suplementos proteicos se discuta individualmente con el médico, ya que es necesario aportar la cantidad adecuada de proteínas en cada caso. De hecho, el consumo excesivo de proteínas puede empeorar la función renal y provocar una sobrecarga de los riñones, lo que puede aumentar el riesgo de desarrollar gota y cálculos renales.

Por otro lado, hay enfermedades relacionadas con la edad que requieren una reducción de la ingesta de proteínas. Pero también puede ocurrir lo contrario y puede ser necesario aumentar la ingesta de proteínas, por ejemplo, en casos de fractura de cadera o cáncer.

Por lo tanto, es necesario consultar a un especialista cuando se toman estos suplementos.

¿Cuánta actividad física deben realizar las personas mayores?

Si es posible, se aconseja dar dos paseos de media hora al día a un ritmo que permita caminar sin fatiga, pero que dificulte mantener una conversación a esta intensidad.

Si queremos conseguir un verdadero equilibrio nutricional, debemos combinar una dieta saludable con una actividad física regular. Por ello, se recomienda tomar menos pastillas y hacer más ejercicio.

Alimentación en personas mayores, 7 errores

A continuación se exponen algunas de estas ideas erróneas sobre la nutrición de las personas mayores:

  1. Normalización de la pérdida de apetito en los ancianos. La falta de apetito es un síntoma alarmante en los ancianos y, por tanto, no debe considerarse normal en este grupo de edad. A menudo esta pérdida de apetito está causada por enfermedades orgánicas o psicoafectivas, que pueden mejorarse con un tratamiento adecuado, evitando así consecuencias más graves. Por lo tanto, es aconsejable consultar a un médico si se presentan estos signos.
  2. La creencia de que los ancianos que están inactivos o postrados en la cama no necesitan comer mucho. Esto es un error, porque incluso en estas condiciones hay un aporte energético básico. De hecho, este aporte energético puede aumentar en caso de enfermedad, infecciones, quemaduras, etc.
  3. Limitar la ingesta de líquidos en personas mayores con enfermedades cardíacas o renales. No es aconsejable limitar la ingesta de líquidos sin el consejo de un especialista. De hecho, la ingesta de líquidos sólo debe restringirse en casos de descompensación aguda y por consejo del equipo geriátrico. Durante la fase estable, se recomienda la ingesta diaria de líquidos para evitar la deshidratación.
  4. La idea de que la dieta no tiene ningún efecto en la aparición del estreñimiento. Esto no es cierto. No sólo la dieta, sino también la hidratación y el ejercicio tienen una gran influencia en la función intestinal. Por eso, en caso de duda, es aconsejable consultar a un geriatra, que recomendará cambiar la dieta para mejorar el estreñimiento y, si es necesario, recetar laxantes. También es importante evitar la automedicación, que puede ser perjudicial.
  5. Sólo asocian la malnutrición con los bajos ingresos. Esto es un error, ya que se puede conseguir una dieta más equilibrada sin grandes gastos. El mayor consumo de productos de pastelería y alimentos preparados se asocia a la falta de un cuidador o familiar que ayude a preparar las comidas y a hacer la compra.
  6. Falta de atención médica para la anemia. La idea errónea de que la anemia se produce en los ancianos porque no comen lo suficiente es tan común que a veces se retrasa la visita al médico por este motivo. De hecho, la anemia es una señal de alarma y debe investigarse la causa.
  7. Descuido de la salud bucodental. Una buena salud bucodental es muy importante para las personas mayores.

 

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