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Cómo cuidar a una persona con Alzheimer | Guía para cuidadores

Consejos para cuidar a una persona con Alzheimer:

 

Cuidar a una persona con la enfermedad de Alzheimer es un viaje con ella. Pero puede aliviarse con comportamientos cotidianos y terapias no farmacológicas.

La enfermedad de Alzheimer tiene un profundo impacto en cada momento y aspecto de la vida, no sólo para el paciente, sino también para los cuidadores.

Equilibrio familiar: tener que reaccionar racionalmente ante la aparición de nuevos síntomas y deficiencias supone una presión para los familiares. Por lo tanto, es importante que los familiares, así como el personal médico, se mantengan mental y emocionalmente despejados.

Cuidar a un enfermo de Alzheimer significa embarcarse con él en un viaje que conlleva dificultades diarias. Pero este viaje se puede mitigar. Aunque la enfermedad no se puede curar, existen conductas y terapias no farmacológicas que pueden no sólo aliviar y detener la confusión y la ansiedad del paciente, sino también frenar el deterioro mental y funcional.

Si eres un enfermo de Alzheimer, esta breve guía puede ayudarle en su abordaje y recordarle que lo más importante en estos casos es la detección precoz: la detección temprana de los signos de la enfermedad facilita la activación de la vía asistencial y el manejo del enfermo.

Guía para ayudar a enfermos de Alzheimer

  • Guíese por el carácter del paciente y no lo fuerce.
    El conocimiento de las personas, sus hábitos y su naturaleza ayuda a gestionar los cambios de humor y a mantener la calma del paciente. En el seno de la familia, es más fácil recurrir al exterior, pero es bueno contar con un CDCD (Centro de Demencia Cognitiva) especializado que organice los tratamientos de forma personalizada, teniendo en cuenta las necesidades clínicas de cada persona, acompañando e interviniendo con el paciente y sus familiares, adaptándose a los cambios en su estado de salud.
  • Planifica tu día creando rutinas. Cree horarios y actividades a lo largo del día para que su tarea sea más fácil y menos confusa. Es importante que un enfermo de Alzheimer tenga la oportunidad de participar en actividades como lavarse, vestirse y cocinar. Organice actividades físicas como paseos, jardinería o limpieza para mantenerlos ocupados y en forma.
  • Comprobar la fuente de alimentación. Un enfermo de Alzheimer puede perder el apetito o, por el contrario, comer en exceso. Compra fruta y verdura y empieza a comer comidas ligeras y saludables. En la fase avanzada de la enfermedad, puedes ayudarle a preparar platos que se puedan comer con las manos si ya no puede utilizar los cubiertos correctamente.
  • Mantener la comunicación. Hable despacio y en un tono moderado. Repite los conceptos varias veces y no te apresures. Pero sobre todo, para crear empatía, busca también el contacto físico con el paciente, cógele la mano, acaríciale o abrázale. Estos intercambios ayudan a reactivar las capacidades restantes y a frenar la pérdida funcional de las capacidades cognitivas.
  • Crear un entorno acogedor. Incluso el espacio y los muebles pueden ser beneficiosos: una habitación llena de objetos puede provocar confusión, excitación y ansiedad; por el contrario, una habitación vacía puede provocar apatía. Lo ideal es que las personas con demencia alternen los estímulos y las pausas con zonas amuebladas y vacías y con señales de colores contrastados. No hay retratos ni espejos, que pueden tambalearse, y es importante dejar una luz encendida todo el tiempo, incluso por la noche, para tranquilizar a la persona.
  • Centrarse en las terapias no farmacológicas. Se trata de actividades y herramientas prácticas que retrasan el deterioro cognitivo y funcional, gestionan los problemas de comportamiento y compensan las discapacidades relacionadas con la enfermedad. Puede probar la terapia con muñecas, que favorece la activación de la memoria con una muñeca a la que cuidar; la musicoterapia, que despierta las emociones y facilita la conexión con el presente; la aromaterapia, que tiene un efecto estimulante o calmante según sea necesario.
  • Las terapias no farmacológicas también pueden utilizarse en casa.

Por último, no dude en pedir ayuda. Cuidar a alguien con la enfermedad de Alzheimer nunca es fácil. Puede provocar sentimientos de soledad, ira, vergüenza e incluso, en algunos casos, depresión. No te quedes solo, estos consejos te ayudarán a convivir más fácilmente con la persona que padece la enfermedad de Alzheimer, pero hay servicios en la zona e instalaciones que pueden apoyarte.

 

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