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Extractor de leche: ¿cuánta leche extraer y alimentar?

Cada vez son más las madres que recurren a un extractor de leche, ya sea porque su vida profesional no termina con el embarazo o porque es posible que deban separarse de su hijo.

Un extractor de leche es una herramienta que se utiliza para extraer la leche materna y almacenarla para más tarde.

Disponible tanto en versión manual como eléctrica, es muy útil cuando la succión espontánea del bebé no es suficiente para alimentarlo o cuando el estrés y la fatiga impiden que la madre produzca una nutrición adecuada.

Veamos cuánta leche se puede extraer con un extractor de leche y cuánta leche materna necesita un recién nacido.

¿Cuándo debe usar un extractor de leche?

La experiencia de amamantar es tan importante para la madre como para el niño: crea una relación única entre madre e hijo y es una de las experiencias más íntimas en la vida de una mujer.

Pero hay muchas circunstancias en las que puede ser apropiado o necesario utilizar un extractor de leche, ya sea en combinación con la alimentación convencional o como único método para alimentar a un bebé.

Entre las situaciones que con mayor frecuencia requieren el uso de un extractor de leche, hay algunas muy comunes:

  • el niño es prematuro o al menos separado de la madre en los primeros días de vida;
  • la madre vuelve al trabajo o toma medicación que le impide amamantar;
  • la madre no tiene suficiente leche (el uso de un extractor de leche provoca la lactancia).

En estos casos es necesario armarse de un instrumento capaz de extraer leche en ausencia de un niño para poder alimentarlo posteriormente.

Pero, ¿cuánta leche necesita un bebé? ¿Hay un número contable?

¿Cuánta leche sacar?

 

Amamantar o no, la experiencia de la leche materna extraída hace que todas las madres se hagan la pregunta que cambia la vida: ¿cuánta leche debe extraer un extractor de leche? ¿Y cuál es la cantidad suficiente de leche materna para un recién nacido?

Bueno, la respuesta depende principalmente de cómo vamos a usar esta herramienta.

Cuando nuestro hijo se extrae exclusivamente leche, es importante determinar la cantidad de nutrición que se le proporcionará para su crecimiento.

Por el contrario, si solo utilizamos el extractor de leche en casos de emergencia o en los pocos casos en los que no es posible amamantar, el cálculo de la cantidad de leche a extraer y almacenar se determina en función de otros parámetros.

Existe una fórmula muy sencilla para calcular las necesidades de un recién nacido en función del peso del bebé.

Simplemente divide el peso del bebé por 10 y suma el resultado por 250. Esta operación te da la cantidad de leche materna que tu bebé necesita en 24 horas.

Por ejemplo, si nuestro bebé pesa 3,4 kg, haremos lo siguiente:

3400 (gramos): 100 = 340

340 + 250 = 590 (gramos)

En este caso, el cálculo da 590 gramos, la dosis que se le debe dar al niño cada 24 horas. Con base en sus alimentaciones regulares, puede calcular fácilmente cuánto puede ahorrar en cada alimentación.

Sin embargo, es obvio que cada bebé es individual y mucho depende de su apetito, tipo de lactancia y hora del día. Además, el niño es bastante capaz de regular independientemente la ingesta de alimentos de acuerdo con las necesidades de su propio cuerpo, por lo que no es necesario recurrir a tablas y cálculos estadísticos, que pueden no corresponder a la situación real. .

¿Cómo puede saber si tiene suficiente leche?

Muchas nuevas mamás, especialmente aquellas que luchan con sus primeras experiencias como madres, albergan temores y aprensiones sobre la producción de leche. ¿Cómo entender si esto no es suficiente para alimentar al niño?

Cuando el bebé come lo suficiente, nos da señales de reconocimiento muy simples:

  • crece de 140 a 200 gramos por semana según la tabla pediátrica;
  • la piel está hidratada y saludable;
  • no permita que transcurran más de 3-4 horas entre la toma y la solicitud de una nueva;
  • inmediatamente después de comer, el bebé se relaja (o se duerme);
  • orina al menos 5 pañales al día, la orina es clara.

Con tales señales, podemos estar seguros de que el niño está comiendo lo suficiente y está lleno. En general, no es difícil reconocer a un niño sano en los primeros meses de vida: tiene buen tono muscular, es activo y reacciona rápidamente a los estímulos.

Cuando la leche materna es insuficiente para la alimentación, tenemos los mismos signos claros como:

  • heces oscuras y escasas (menos de 3/5 de descarga por día en el primer mes de vida);
  • orina oscura;
  • el niño se duerme al acercarse al cofre;
  • Después de la alimentación, el niño está nervioso, incluso si succiona el pecho durante mucho tiempo;
  • Los senos no son suaves después de amamantar.

Si notamos aunque sea dos de estos signos, es bueno contactar al pediatra o matrona para averiguar las razones de estos síntomas. Esto puede deberse simplemente a las dificultades de succión del recién nacido oa la situación estresante de la madre.

Algunos consejos para usar un extractor de leche correctamente

Solía ​​ser común pesar a un bebé antes y después de amamantar para ver si había suficiente leche materna para alimentar al bebé.

Hasta el día de hoy, esta práctica está fuertemente desaconsejada: primero, un bebé puede tomar un pecho incluso solo para beber, lo que significa que no hay una cantidad promedio real para cada alimentación.

En segundo lugar, esta práctica tiende a crear ansiedad y confusión en la nueva madre, lo que puede generar problemas para producir la cantidad de leche materna que necesita el recién nacido.

Sin embargo, existen algunas medidas que nos permiten sacar el máximo partido a la práctica de la extracción de leche y minimizar el riesgo de no obtener suficiente leche:

  • Elegir un lugar familiar, cómodo donde nos sintamos cómodos para la extracción: la liberación de oxitocina es necesaria para la lactancia y requiere reposo;
  • Tire al menos 15 minutos durante la primera sesión: incluso si no obtiene buenos resultados de inmediato, es importante mantener cierta regularidad incluso durante la operación;
  • Si usa un extractor de leche con ventosa, asegúrese de que sea del tamaño correcto, que no tire ni cause dolor: el uso adecuado no causa ni debe causar dolor;
  • Elija el mejor momento en función de su lactancia: Para algunas madres, el mejor momento para extraer leche es una hora después de amamantar, otras solo pueden producir suficiente leche cuando el bebé está en el otro seno. Es importante que experimentes diferentes momentos del día y encuentres el que más te conviene.

Porque ahora lo tiene claro: si la leche materna no es suficiente para todos los bebés o en cualquier momento del día, no hay forma más segura de comprobar el bienestar y el buen humor de madres y bebés.

Por lo tanto, antes de cualquier otra investigación, se requiere una buena dosis de atención a las necesidades de la madre: para producir la nutrición necesaria para cada recién nacido, una madre debe estar sana, incluso emocionalmente.

¡Sin miedo!

En las primeras ocho semanas después del nacimiento, especialmente en el primer mes, la prolactina afecta la producción de leche; después de este tiempo está determinado por la frecuencia de succión. En otras palabras, cuanto más tira el niño, más produce la madre.

La misma regla se aplica al extractor de leche: cuanto más se extraiga del seno en los primeros meses, más se producirá. Por lo tanto, la extracción debe ser tratada como una práctica normalizable que requiere constancia y calma.

Lo más importante es que usar un extractor de leche no se convierta en un trauma para la madre y el niño, sino en un enfoque tranquilo y completamente intrépido para la producción y extracción de leche.

La succión eléctrica en particular puede causar alienación en la nueva madre: es importante no enfocarse en la dificultad y frialdad de esta práctica, sino vivirla como un apoyo concreto para la propia maternidad. No te sientas como un monstruo imaginando ser ordeñado por una máquina eléctrica… ¡Solo estás guardando un poco de alimento para tu pequeño!

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