Firmas en apoyo a Ángel para que la Fiscalía no presente cargos contra él por ayudar a su mujer a morir

Firmas en apoyo a Ángel para que la Fiscalía no presente cargos contra él por ayudar a su mujer a morir

Con una llamada telefónica comenzó la ausencia de Ángel Hernández hace ocho meses. Al preguntarle por su esposa, el contestó: “La ayudé a suicidarse porque no podía y le presté mis manos. Juntos compartieron 30 años de convivencia a causa de la esclerosis múltiple, tratando de lograr una muerte digna que pusiera fin a su dolor.


Finalmente, María José le solicitó asistencia para abandonar su vida. “Se lo pedí, y puse la cámara y así fue”, explicaba Ángel a la Sexta Columna. Ella dejó de padecer, sin embargo, Ángel salió de su casa con las esposas puestas y terminó ante un juez. Después de ocho meses, los objetos de María José todavía permanecen en el mismo lugar. Todo se ha parado hasta que Ángel triunfe en su lucha.

Así fue la decisión de María Carrasco

 

La secuencia que retrata el dolor de Ángel Hernández tras ayudar a morir a su mujer

“Cuando se apruebe la ley de eutanasia, empezaré a regalar las cosas de María José que pueden servir a la gente necesitada”, señala. La pérdida de María José se ha convertido en energía para continuar la lucha. “Hay gente que está sufriendo en silencio. Me conocen desde hace un año, pero llevo aquí 30 años y nadie sabía nada de nosotros, absolutamente nada”. Hay personas que atraviesan el mismo problema que María José, lo cual es algo horrible, de modo que es necesario que sea ahora”.

Angel colabora con la asociación “Derecho a Morir Dignamente”. No desea que ninguna persona padezca lo que he sufrido. “Si hubiera habido una ley sobre la eutanasia, en las condiciones de María José, seguramente se habría aplicado. No habría tenido que tomarse la molestia de hacerla”, dice emocionado Ángel.

En la actualidad, Ángel todavía está acusado de haber ayudado a su esposa a morir. El dinero que heredó de María José lo ha dedicado a investigar la esclerosis múltiple. Cualquier día, esta lucha de Ángel terminará y finalmente descansará. “Es necesario que esta ley siga adelante, pero cuando lo haga, no me volverás a ver, me iré. Venderé todo, me iré y alquilaré algún lugar”, afirmo.

Recogida de firmas en apoyo a Ángel

En Change.org, Marcos Hourmman el primer médico que práctico la eutanasia y que también sufrió en primera persona un caso similar, abrió esta recogida de firmas en apoyo a Ángel y a la eutanasia:

En 2005 ayudé a morir a una paciente terminal. Tenía 82 años. Su hija vino y me dijo que por favor acabase con el sufrimiento de su madre. Y lo hice. Le provoqué la muerte porque creo, ante todo, en la vida.

Me llamo Marcos Ariel Hourmann y he sido el primer médico en España condenado por practicar la eutanasia. Yo mismo tuve que sufrir en primera persona la enfermedad de mi papá. Aquella hija, suplicándome por la dignidad de su madre, me recordó a mí mismo, viendo cómo mi padre dejaba de ser mi padre poco a poco. Así que agarré la jeringuilla, la llené con cloruro de potasio y se lo inyecté en vena a la paciente. Su sufrimiento desapareció en cuestión de minutos. Meses después, recibí una llamada: estaba acusado de homicidio.

No me importa ya hablar de esto. Es como una catarsis. Siempre digo que no sé si volvería a hacerlo porque aquello rompió mi vida. Recomponerla me ha costado una década.

Al despertarme hoy y ver que Ángel Hernández había sido detenido por ayudar a su mujer a morir he sentido rabia e impotencia, la misma que sentí con aquella llamada hace más de 10 años. La mujer de Ángel, María José Carrasco, tenía esclerosis múltiple desde hacía 30 años. Decía: “Quiero el final cuanto antes”. Y al final, él, su marido, su amigo, su confidente, su compañero, es lo que ha hecho: darle un final digno. Para mí es un gesto de amor.

Por eso no puedo soportar ver la injusticia que se está cometiendo contra este hombre. Después de haber cuidado a su mujer durante tantos años, después de ver cómo la persona de la que se había enamorado quiere dejar ya este mundo, y después de tener que pasar por algo tan duro como ayudar a morir a alguien a quien quieres, es detenido por la Policía. Es decir, ni siquiera le dan la oportunidad de pasar el duelo. Es un acto de injusticia.

Por eso, por favor, desde aquí te pido que firmes esta petición. Para que la Fiscalía no presente cargos contra Ángel Hernández. No ha hecho nada malo. Tanto es así, que él ni siquiera lo ha ocultado. Desde el primer momento ha reconocido lo que ha hecho. “Siempre ha dicho que no iba a hacerlo de forma encubierta, que quería darle luz al tema”, ha dicho su representante legal.

En la actualidad, tanto el suicidio asistido como la eutanasia están castigados en el Código Penal: penas de dos a cinco años en el caso del suicidio asistido y, de seis a 10 años en el de eutanasia. No podemos dejar que Ángel sea castigado por un acto de compasión.

Ayúdanos con tu firma para que la Fiscalía no presente cargos contra este hombre inocente. Firma para que vea que muchos y muchas le apoyamos.

 

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Muchas gracias por ayudarnos en la difusión.

Esta entrada tiene 3 comentarios

  1. Joan

    Acto de compasión

  2. Natividad Bullejos Caliz

    A este buen hombre le deberían dar un premios por, el gran amor que procesaba a su compañera hasta el último momento para llevar a cabo los ruegos de su amada, asumió a ellos a tener la imposibilidad qué lo hicieran a quien verdaderamente les correspondian hacerlo, en Una sociedad democrática y a vansada cómo la nuestra “esto lo de deberían haber hecho el personal sanitario”.

  3. Marisol Ledo Moya

    Mis ideales, mis pensamientos, mi libertad, mi cuerpo, mi vida son de mi propiedad y tengo derecho a hacer con ellos lo que quiera.

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