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¿Cómo determinar si las personas mayores de 65 años están en condiciones de conducir? Solución RV

¿Contribuye la realidad virtual a hacer más autónomos a los mayores y ancianos?

La realidad virtual (RV) podría utilizarse en Corea del Sur para los exámenes de conducir de los mayores de 65 años. Según informa la agencia de noticias coreana Yonhap News, evalúan sus capacidades y determinan si pueden renovar su permiso de conducir, y fue recogido por Europa Press.

La Agencia Nacional de Policía de Corea (KNPA) pondrá en marcha una investigación para determinar cómo puede utilizarse la realidad virtual para evaluar la aptitud de los conductores mayores de 65 años.

El motivo del uso de la realidad virtual es que, según las estadísticas policiales, el número de accidentes de tráfico en los que se ven implicados conductores de más de 65 años es muy elevado, casi el doble que el de los conductores de 30 años.

La vista se deteriora con la edad y el tiempo de reacción del conductor en determinadas situaciones, como un frenazo brusco, aumenta con la edad.

Además, la Agencia señala que las personas con demencia leve o enfermedad de Alzheimer también pueden verse afectadas. La dificultad de no reconocer las situaciones de peligro. Además, algunos medicamentos utilizados para tratar este tipo de trastorno retrasan las reacciones cognitivas y provocan somnolencia.

Investigación personalizada

Con este tipo de prueba, sería posible realizar una búsqueda personalizada de conductores individuales para determinar si pueden seguir siendo titulares de un permiso de conducir.

Cada país tiene un instrumento diferente para medir qué conductores son aptos para seguir conduciendo un vehículo. En Alemania, los conductores con mala visión nocturna sólo pueden conducir de día, y en Nueva Zelanda, los conductores mayores de 75 años deben hacer un examen de conducir cada dos años.

Actualmente está previsto un presupuesto de 3.600 millones de wones (unos 2.600 millones de euros) para la realización de estas pruebas de realidad virtual para conductores mayores de 65 años de aquí a 2025.

 

¿Contribuye la realidad virtual a hacer más autónomos a los mayores y ancianos?

El envejecimiento de la población mundial se está acelerando en proporciones sin precedentes. Se trata de un cambio demográfico en nuestra sociedad, caracterizado por el aumento de la proporción de personas mayores en comparación con los jóvenes.

En 2019, los mayores de 65 años representan el 19,4% de la población total de España. Este grupo de edad ha experimentado un claro aumento. Casi 10 puntos desde los años 70.

Satisfacer las necesidades actuales y futuras de este sector de la población parece ser un nudo gordiano. Una dificultad que hay que resolver con estrategias no tradicionales. Hasta ahora, los derechos de las personas mayores no han sido reconocidos en forma de convención o tratado dentro del sistema de derechos humanos de la ONU, a pesar de su gran número.

Lo mismo ha ocurrido con otros grupos de población. Este es el caso de los niños, las mujeres y las personas con discapacidad.

En este contexto, la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad de 2006 también pide a los Estados Partes que promuevan el uso de ayudas técnicas. También deben fomentar el acceso a los mismos a un precio asequible.

Las personas mayores, un grupo heterogéneo dispuesto a utilizar la realidad virtual

Las personas mayores han visto cómo la tecnología ha cambiado su vida cotidiana y sus hábitos. Han sido testigos de muchos avances. Por ejemplo, el uso generalizado del teléfono, la televisión o la creación de Internet.

A pesar de su heterogeneidad, también se han unido en el uso de diferentes recursos digitales. Esto ha permitido incluir algunos medios tecnológicos como apoyo en el acompañamiento psicosocial.

Una de las herramientas tecnológicas que se está haciendo cada vez más popular es la realidad virtual. Se trata de una interfaz usuario-ordenador capaz de simular entornos, escenarios o actividades en tiempo real.

Permite la interacción a través de diferentes canales sensoriales. Da una sensación de inmersión total e incluso fomenta la sensación de evasión.

El usuario puede observar este entorno a través de un dispositivo consistente en unas gafas o unos auriculares de realidad virtual. También puede ir acompañada de guantes o trajes especiales.

Ejemplos prácticos de realidad virtual en la intervención social

La realidad virtual puede ser útil como una versión de alta tecnología de la terapia de la memoria. En este contexto, se anima a las personas con trastornos neurocognitivos graves a que observen y hablen de actividades, acontecimientos y experiencias pasadas.

Esto suele hacerse con recuerdos tangibles, como fotografías u objetos. También se utilizan alternativas como la música o los vídeos, que son familiares y evocan recuerdos. El objetivo es mejorar su estado de ánimo.

Las tecnologías inmersivas tienen efectos positivos en las personas mayores. Sus diferentes usos pueden tener un gran potencial en esta etapa de la vida.

A través de la realidad virtual, pueden experimentar viajes en los que no pueden participar. Pueden familiarizarse con nuevos entornos, por ejemplo, su futuro hogar o centro de día, antes de ir allí.

También pueden simular las actividades cotidianas que solían realizar. Actividades que ya no pueden realizar debido a su discapacidad física. Entre ellas, la participación en actos religiosos, actividades de ocio, deportivas, culturales y de otro tipo.

Ahora que los contactos e interacciones sociales han disminuido debido a la pandemia de Covid-19, la realidad virtual puede ser una forma de escape para las personas mayores. Al fin y al cabo, les permite cambiar su entorno y experimentar estímulos que de otro modo no habrían percibido.

Por otra parte, además de las instalaciones reales disponibles en las residencias de ancianos y los centros de día, pueden formarse con apoyo virtual.

Muchas personas mayores no están motivadas para hacer ejercicio en estos entornos tradicionales, pero pueden estar más inclinadas a hacerlo si se incluyen las vistas y los sonidos de la naturaleza.

Principales conclusiones sobre el uso de la realidad virtual

Una reciente revisión de la literatura sugiere que la realidad virtual podría ser una estrategia para prevenir el desarrollo de problemas cognitivos. Podría utilizarse como herramienta de diagnóstico para detectar el deterioro leve o la demencia, ser eficaz como tratamiento y mejorar la función cognitiva.

En cuanto a esto último, la experiencia práctica en una residencia de ancianos de Estados Unidos ha demostrado que la realidad virtual para las personas mayores debe utilizarse con más calma a la hora de determinar el momento adecuado para utilizarla.

Además, se recomienda utilizarlo en pequeñas «dosis». Por ejemplo, de 15 a 20 minutos y tres veces por semana.

La Asociación Española contra el Cáncer (AECC) también informa de que la realidad virtual redujo la sensación de dolor en un 84% y la ansiedad del tratamiento en un 26%.

Además, el 88% de los encuestados dijo que sentía que el tiempo de tratamiento pasaba más rápido. También les ayudó a sobrellevar la quimioterapia.

La intervención psicosocial debe tener en cuenta varias especificidades. Por ejemplo, es importante fomentar la adaptación a cada patología y a las características personales. También es importante tener en cuenta que el desconocimiento del uso de la droga puede provocar miedos y ansiedades.

Además, las personas mayores con dificultades motrices pueden tener dificultades para manejarlo.

Sin embargo, es una ayuda técnica. Por lo tanto, es un recurso que difícilmente puede cambiar una situación en sí misma. Nuestro papel como profesionales es conocerlo. Ser consciente de su potencial y sus debilidades. Decidir cuándo es el momento de utilizarlo como instrumento de nuestra intervención.

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