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Alzheimer y Deshidratación: Riesgos y Cómo Evitarlos

Como evitar los riesgos de la deshidratación con el Alzheimer.

Las personas mayores en general, y las personas con demencia en particular, corren un riesgo especial de deshidratación y de agotamiento si no beben suficiente agua. Puede tener consecuencias negativas para la salud, como la discapacidad e incluso la muerte.

El agua es la vida. Y es importante pasar a la acción. Por eso es tan importante una hidratación suficiente. Por otra parte, no es fácil reconocer que una persona con la enfermedad de Alzheimer está deshidratada, especialmente en las fases avanzadas de la enfermedad, cuando el ser querido ya no es capaz de comunicarse verbalmente. Sin embargo, la deshidratación puede aumentar el riesgo de hospitalización, infecciones del tracto urinario, discapacidad e incluso la muerte, por lo que hay que tener cuidado.

Alzheimer y deshidratación: riesgos y consecuencias

Como ya se ha dicho en general, todas las personas mayores tienden a no sentir sed cuando no beben lo suficiente. Además, con la edad, nuestros riñones pierden su capacidad de concentrar la orina y el organismo acaba por desaprender la regulación de su equilibrio hídrico.

En el caso de la enfermedad de Alzheimer u otras formas de demencia, los problemas de memoria también pueden hacer que la gente se olvide de beber suficiente agua. Además, la parte del cerebro que nos indica cuándo tenemos sed no siempre funciona correctamente.

La toma de ciertos medicamentos (como los diuréticos y los laxantes) también puede interferir en la ingesta de agua por parte de un enfermo de Alzheimer.

Alzheimer y deshidratación: ¿cómo saberlo?

La deshidratación en los ancianos suele provocar una sed extrema, que se refleja en la sequedad de la boca y la lengua y en los ojos hundidos. Otro signo de alarma es la piel, que pierde su elasticidad si no se hidrata regularmente.

La deshidratación provoca una disminución de la frecuencia y la cantidad de orina, que además se vuelve más oscura (porque está menos diluida). Pero también hay otros efectos, como la fatiga y los dolores de cabeza, la presión arterial baja y la falta de aliento o las palpitaciones. La deshidratación puede afectar al funcionamiento de nuestro cerebro y provocar mareos, confusión y desorientación y, en casos extremos, pérdida de conocimiento.

¿Cómo se puede prevenir la deshidratación en pacientes con la enfermedad de Alzheimer?

La mejor manera de prevenir la deshidratación en los ancianos es reconocer que la persona no está ingiriendo suficientes líquidos y tratar de encontrar la causa. Uno de los principales obstáculos para la ingesta adecuada de agua es la discapacidad física, que dificulta el acceso a una fuente de agua cuando se siente la necesidad de beber.

Otra razón por la que nuestros seres queridos pueden deshidratarse con la enfermedad de Alzheimer es que tienen miedo de orinarse encima o de no llegar al baño a tiempo si esto ya ha ocurrido.

Estas situaciones pueden controlarse fácilmente. Lo más importante es ofrecer agua regularmente y también recordar ir al baño con frecuencia. No olvidemos que la mejor manera de ayudar a una persona con la enfermedad de Alzheimer a sentirse bien es establecer una rutina.

Para aumentar la ingesta diaria de líquidos y reducir los síntomas de deshidratación, es importante ofrecer agua fresca u otros líquidos. Por ejemplo, puedes añadir una rodaja de fruta para aromatizar el agua. Por otro lado, es importante evitar las bebidas azucaradas y el alcohol.

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